jueves, 17 de julio de 2008
Día 6
Albacete
Hoy me he encontrado con mi alma y, aprovechando la ocasión, dejaré que ella hable por mí.
“Me ha sido imposible no leer estas primeras líneas, lo siento almita, pero aprovechando que me dejas hablar a mí… (y sabes que cuando me da por hablar no me callo) empezaré a contar que hoy, 17 de Julio, nuestros caminos se han vuelto a cruzar y nuestras vidas han vuelto a ser una sola, nuestra alma (a pesar de ser la misma) ha estado más inquieta que nunca (por tenerte cerca). El caso, es que has acabado durmiendo bajo mi techo, en lo más profundo de mi hogar, y me alegro de tenerte en la habitación de al lado (o no…). Sé que tú y Pedro encontraréis dificultades a lo largo de este viaje, pero recuerda siempre que lo mejor está por venir, hoy me has encontrado a mí, lo que te deparará el mañana no lo sabes (y sé que no quieres saberlo) pero pase lo que pase, yo iré contigo… no lo olvides. Bueno… sigo, mañana os despertaréis y empezaréis el día con un vaso de leche de mi abuela, ¡esos que son gloria bendita! Y luego reemprenderéis vuestro camino, no sabes cuánto os envidio, ojalá pudiese perderme y olvidarme de ésta hipócrita sociedad que intenta oprimirme con sus valores materiales, camina y sigue adelante y aparta de ti toda la falsedad que te rodea, evita la burda apariencia… sácale la esencia a las cosas y quédate con lo mejor; y si me permites inmiscuirme… Cuida de tu queridísimo Pedro que, aparte de buen acompañante de aventuras, es amigo, ante todo… ¡Cuidaos mucho! ¡Ambos! Aunque suene un poco brusco, no pienso desearte suerte, lo que tenga que venir vendrá y sé que lo afrontarás y que lo superarás… La suerte es un mito. Y por último, en esta noche de verano, te envío un beso infinito (de los nuestros) para que tengas dulces sueños esta noche y para que mañana te levantes con esa vitalidad y esas ganas de vivir que visto siempre en ti…
Queridísima alma… Na Nit.
Siempre tuya,
Silvia
¡Please, don’t forget me!”
miércoles, 16 de julio de 2008
Día 5
Chinchilla, Albacete
Esta mañana hemos comenzado con un ritmo muy lento. Mi compañero tiene los pies muy mal. Le cuesta mucho dar los pasos. Al comienzo de la caminata tiene que ir muy lento porque cada paso que da le duelen muchísimo las plantas de los pies (todas las noches se hace curas en ellos), y poco a poco, a medida que se le calientan, parece que le duele menos, o aguanta mejor el dolor, porque va acelerando hasta que alcanza un buen ritmo para caminar. Lo admiro mucho.
Al medio día, a unos dos kilómetros de Albacete ha ocurrido algo nada bueno. Caminando por un puente, por encima de una autovía, por causa del cansancio y una pequeña distracción, he tenido un pequeño accidente con una vigueta del quitamiedos. Salía mucha sangre de mi espinilla, y bajaba hasta colarse por los calcetines.
En llegar a la capital hemos acudido al hospital. Me han dado un par de puntos. Parece que en un día podré volver a caminar con normalidad.
A mi compañero también le han hecho curas en las plantas de los pies. Creo que le han quitado toda la piel de la planta y le han vendado por completo. También necesita reposo.
Esta noche hemos conseguido cobijo en un edificio para los “sin-hogar”. En recepción nos han dado sábanas y una almohada y nos han acompañado a una habitación. Aquí hemos conocido a un par de rumanos. Dormiremos con ellos. Da la casualidad que uno se llama Iván, igual que yo, y ambos nos llamamos por “Frate”, que parece que quiere decir hermano en rumano. Hemos pasado toda la noche “hablando” con ellos; ellos en rumano, nosotros en castellano.
Mañana descansaremos, y creo que pasado mañana ya podremos seguir con nuestra marcha. Me ha llamado una muy amiga mía y, casualmente, mañana viene a Albacete, dice que su tía tiene un campo a las afueras de Albacete y nos podrá ofrecer un techo y comida. Bueno, hasta pronto.
martes, 15 de julio de 2008
Día 4
Casanueva, Casas del Puerto, Pétrola, Horna, Chinchilla
Hemos comenzado la caminata antes de que amaneciera. Al principio la vista era bonita: molinos de viento por doquier, montones de conejos de acá para allá… pero a las dos horas de estar andando lo único que me pasaba por la cabeza era “¿Cómo sabrá ese conejo en una paella?”. Pensamiento que seguramente ha sido engendrado por el hambre y el cansancio.
Pasado Pétrola hemos decidido proseguir hasta Chinchilla pero, a unos diez kilómetros de ésta hemos tenido que parar a descansar a un lado de la carretera, bajo la sombra de unos árboles.
Por la tarde hemos llegado a Chinchilla y, hemos hablado con la policía y ésta nos ha puesto en contacto con el alcalde. Han aceptado a cedernos alojamiento: el juzgado de paz del pueblo.
Ahora mismo nos encontramos bajo techo. La primera vez desde que emprendimos el Camino. También disponemos de baño, bueno de una bañera sin mango de ducha pero, es algo que viene bien para asearse y lavar la ropa.
La salud va empeorando y las fuerzas disminuyendo. Los pies de Pedro están cada vez peor, pero noto que su corazón, muy dentro de este, desea proseguir su camino. A mi me han salido las primeras ampollas, pero creo que de momento no tengo que preocuparme por ellas, son muy pequeñas.
Pero algo que sí me preocupa es mi salud intestinal porque, aunque no es demasiada la comida que entra en mi cuerpo, en los cuatro días que llevo de camino no he conseguido expulsar nada de él.
Los últimos kilómetros han sido bastante duros pero el baño y las llamadas de la gente añorada suben, en gran medida, los ánimos.
Hoy me ha llamado la atención una cosa. Iba por un camino pedregoso seguro de mis siguientes pasos pero, al lado había otro que no se sabía muy bien de dónde venía ni a dónde llevaba. Parecía más seguro seguir por el camino de siempre, además, cambiar de un camino a otro me costaría tiempo y esfuerzo, pero… ¿Por qué no arriesgarse y tomar el otro camino?
Bueno, mi compañero ya duerme. Creo que voy a seguirlo. Hasta pronto.
lunes, 14 de julio de 2008
Día 3
14/07/2004
El Pulpillo, Montealegre del Castillo, La Higuera, Casanueva
El día de hoy ha sido más llevadero que el anterior. Esta mañana se nos ha hecho tarde para empezar y el sol del mediodía nos ha caído encima. Entre el calor y el cansancio nos hemos despistado, y hemos andado un par de horas en mala dirección. Teníamos mucha sed y el agua que llevábamos se agotaba. Hemos encontrado un pozo que al lado tenía una botella, medio rota, a la que se le unía una cuerda. Hemos sacado un poco de agua del pozo ayudándonos con la botella, pero salía muy turbia y no nos ha parecido potable, así que hemos seguido caminando. Por suerte hemos encontrado una finca donde nos han indicado el camino y, lo más importante, nos han dado un poco de agua.
A Montealegre hemos llegado un poco tarde. Después de descansar y comernos un bocadillo con un poco de atún hemos partido hacía Pétrola para adelantar un poco de camino. A unos doce kilómetros hemos decidido acampar, pues se nos estaba haciendo muy tarde.
Y aquí estamos, en medio de la Mancha, con poca comida y el agua que nos queda en las cantimploras después de que las llenáramos a la salida de Montealegre.
El cansancio va en aumento, pero doy gracias porque mis pies aún conservan una buena salud y no contemplan ninguna ampolla. Por el contrario, Pedro lleva bastante mal la planta de los pies pero, de momento, no le impide caminar.
Mañana madrugaremos, así que más me vale descansar. Hasta pronto.
domingo, 13 de julio de 2008
Día 2
13/07/2004
Las Virtudes, Yecla, El Pulpillo
Hoy ha sido un día muy duro. Estamos en la tienda de campaña. La tienda es muy pequeña y apenas podemos estirar los pies. Está plantada en medio de no se donde, al lado de un embalse y, será por eso, que ese sitio está lleno de mosquitos. Al embalse entra un chorro de agua clara que, al parecer, es potable. Hemos llenado nuestras cantimploras de esta agua.
Estoy muy cansado, siento un dolor muy agudo en los pies y en la espalda, por la parte de los hombros. La cadera también se me resiente un poco. Pedro también lo ha pasado mal. Pero seguimos vivos.
Necesito descansar. Hasta pronto.
sábado, 12 de julio de 2008
Día 1
12/07/2004
Elda, Sax, Villena, Las Virtudes
Todo ha comenzado. Después del primer día caminando hemos llegado a las virtudes. No ha sido un día demasiado duro. Ahora recuerdo cuando, a las seis de la mañana, salía yo de mi casa dirección a Santiago y con un único objetivo: liberarme de todas las ataduras externas y adentrarme en ese extraño bosque en busca de una verdadera vida. Ese extraño bosque que, a día de hoy, la sociedad que me envuelve a olvidado por completo que existe pero, desconocen que si no nos adentramos en ese bosque de naturaleza extraña, acabaremos en un mundo monótono en el que nos limitamos a trabajar y a tener una limitada vida social. Y, claro está, eso no es vivir.
Como antes comentaba, no ha sido un día muy duro y, además, podría estar satisfecho pues pensaba que en nuestra primera etapa solo llegaríamos a Villena pero, con un pequeño esfuerzo de más, hemos adelantado un buen trecho.
Es increíble el estado en el que ahora me encuentro. Estoy en un gran parque, en una caseta que, si ahora mismo no estuviésemos nosotros, habría un niño correteando de lado a lado de ésta y jugueteando a subir y bajar.
Mi compañero, Pedro, parece que también lo lleva bien. Otro día hablaré más de él. Ahora voy a descansar, mañana será un gran día. Hasta pronto.
Aqui empieza todo
(Mensaje enviado la noche de antes de partir)
Pudiera ser que éste río fuese el río de tres brazos que corre por el infierno; éste camino podría ser el camino de la perdición; la colina por la que pronto subiré, podría ser la montaña de agujas donde empalan a los condenados. Sin embargo, éste es el único camino hacia la verdadera vida.
Hasta siempre.
viernes, 11 de julio de 2008
Diario de un camino
El motivo, o los motivos, no son fáciles de explicar, además, creo que cada cual tendría los suyos.
Lo único que recuerdo del día que partimos (12/07/2004) de madrugada son pequeñas detalles como: terminar de llenar la mochila, comprobar su excesivo peso, vajar hacia la plaza mayor de Elda, Rubén (un amigo que bajó a despedirnos), y mucha crema solar.
A partir de aquí, todas las noches intentaba escribir algo en una vieja libreta de como había ido el día, a veces en muchos párrafos y otras veces con pocas palabras.
Los textos que iré poniendo a partir de mañana son puro calco de las hojas de esa libreta a la que llamaba diario. Hay muchas cosas que no tienen sentido o frases que están mal enlazadas, pero después de largas caminatas no apetecía demasiado ponerse a escribir; solo apetecía descansar.
Espero disfrutar contándolo y recordando aquellos días. Hasta pronto.